martes, 3 de febrero de 2015

CULPITAS AL POR MENOR


Jo, hace tan malo y es tan aburrido es de estar frío que te frío y llueve que te llueve que no nos queda más remedio a Gelo y a mí que volver a jugar al viejo y divertidísimo juego de "Cabrea al Gafapasta". El juego consiste en que primero la liamos de forma indeterminada. O la lía Gelo, o la lío yo, o la liamos al alimón. Total, como el Gafapasta no está en casa no sabe quién ha escarbado en el colchón o ha realizado un despiece científico-tecnológico del mando a distancia del DVD. 

La segunda fase consiste en que el Gafapasta llega a casa y se mosquea, pone voz de sargento capullo, nos manda a la mierda y nos señala el destrozo. Sin personalizar, porque como no sabe quién ha sido, pues prefiere socializar la regañina. Los dos ponemos cara compungida y gesto de "a mí no me mires que yo no he sido", pero él vuelve a vociferar y entonces yo salgo corriendo y me acomodo en el sofá del salón, que es casa. Gelo, como es tirando a tordo pero que muy tordo, se queda al lado del Gafapasta, le mira con cara de cachón dormido y encoge la cabezota como diciendo "Perro bueno, perro bueno, no me pegues o por lo menos no me pegues muy fuerte". Entonces el Gafapasta se cabrea más, porque dice que cualquiera que le vea qué se va a pensar, que él no nos pega (eso es verdad, a veces nos pisa pero de puro patoso y despistado, no por maldad). Y recoge los destrozos todo malhumorado y dice que no nos quiere volver a ver. Pero luego nos saca de paseo y nos pone comidita rica y al final se ablanda y nos deja dormir calentitos a su lado. Eso sí, cuando se vuelve a marchar nos reímos y comentamos los gritos, las caras y los berrinches.

Yo llevo una temporada rebeldona, así que de vez en cuando le contesto toda raquerona:

-Oye, Gafapasta, que por qué nos echas siempre la culpa a nosotros, que las gatas también rompen cosas.

-Ya, pero las gatas rompen la tapicería del sofá porque se están afilando las uñas las muy grpfs%%rdas y eso son instintos. Y además lo hacen a la cara de todo el mundo, no como tú, que eres muy zorra.

-Zorra no, yo perrinalinda.

-Espera, que me parto. Ja, ja, ja.

-Además, también han roto vasos y platos.

-Pues sí. Y tú también.

-….

-….

-Cómo te pones por nada, Gafapasta.

-Te voy a dejar sin paga un mes y ya verás qué divertido.

-Pues mira, pues mejor. Ya te venderé las joyas.

-Qué graciosa.

-Qué majo.

-Hale, rica, a tomar vientos.

Y entonces yo me voy al parque a correr como loca del chirimiri, que por frío que sea, es más megadíver tomar vientos gélidos del norte o cierzos que estar todo el rato mirando la cara de culo del Gafapasta cabreado. 

domingo, 1 de febrero de 2015

EL ALCALDE TIENE POCAS LUCES


Pavisoso nos odia. Y eso que este barrio está lleno de perras del PP que le votan sí o sí sin que nadie entienda muy bien por qué visto cómo maltrata al barrio. Si ya era bastante con un IBI idéntico al de los barrios llenos de servicios, las obras sin terminar, la dejadez policial en general o el ruido horrible de los camiones de la basura a las cinco de la mañana, ahora se suma la oscuridad en la que nos deja sumidos dos días de cada tres.

A ver, que a mí me da un poco igual, porque yo soy perrina linda pero poligonera miedo no tengo y además me parece que la oscuridad es una gran oportunidad para ser malota y morderle la pantorrilla a la vecina bruja sin que sepa quién ha sido, pero que un día con lo patoso que es el Gafapasta nos vamos a hacer un lío de patas y correas, nos vamos a caer y nos vamos a dejar los colmillos en mitad de un escalón. 

El Gafapasta dice que lo mismo es cosa de los recortes, y entonces pienso yo que el problema es que el alcalde tiene pocas luces y no le llegan para todos los barrios y entonces a los que no somos del escaparate pijo de la ciudad nos toca luz un día de cada tres y los otros dos nuestras bombillas cambian de farola. Pero a mí me convence mucho más la idea de que nos tiene manía y nos quiere rendir por ruido, por oscuridad y por hartazgo. 

Te voy a ir avisando, Pavisoso, que como nos estrellemos y nos hagamos pupina, o nos violen al Gafapasta o nos roben los collares a juego te va a caer una demanda que vas a flipar, cariño.

lunes, 19 de enero de 2015

AUSENCIAS DE TIBERIO


No es tan tonta la Tiberio, últimamente, que se ha enterado de que mi blog es ya hasta concursante y se quiere hacer famosa a mi costa. Dice que si Paquirrín y Chabelita ocupan portadas y la Belén Esteban se ha convertido en la reina de los polígonos a base de dar alaridos en la tele, pues ella puede ser famosa siendo absurda, pre-inteligente y gritando su terrorífico y desagradable "MÑAAAAAAAAAAAAA" allí donde se la requiera.

El caso es que ha vuelto a regalarnos una de sus tradicionales ausencias. O sea, que cuando cae la noche y los perrines lindos regresamos del frío parque con el Gafapasta, ella hace un par de giros para esquivar las piernas del jefe y se va a la escalera a investigar cosas tan trascendentales como el concepto barandilla o la esencia metafísica del quinto piso. Porque ella, aventurera y valentona que es, del descansillo no se mueve que le da mieditis. El Gafapasta, para hacer honor a su fama, ni se cae con el bichu negru ese entre las piernas, ni se entera de nada, cierra la puerta, pone música y hasta luego lucas.

A los demás, tampoco es que nos importe mucho el tema, si es absurda que lo sea pero sin molestar, que si por Darwin fuera se había extinguido la ridícula de la Tiberio como poco en el Mesozoico. Anabotella, la gata mala dice "que se joda, que yo me quedo sin alcaldía y no voy por ahí dando la lata". Gelo, cada día más memo, dice "Ayayayayayayayayay, Tiberio, ayayayayayayayay" todo nervioso y de ahí no le sacamos. Y yo, pues hago lo mío, que es avisar al irresponsable del Gafapasta y ponerme a contarlo todo en el blog. A ver si estos se creen que voy yo a abrir la puerta y decirle a la gatuna "A ver, cariño, Tibitiberio, que te as a constipar, éntrame en casa y tómate el pollo".

-GAFAPASTAAAAAA.

-Queeeeeeeeéeee.

-TIBERIO, QUE FALTA.

-Qué le falta ahora a esa mema.

-NO, QUE NO LE FALTA NADA, BUENO NADA QUE NO LE FALTARA HACE CINCO MINUTOS, QUE LA QUE FALTA ES ELLA.

-Está debajo de la mesa camilla, como siempre.

-QUE NOOOOOOOOOO.

-Hala, perrinalinda, deja de dar la tabarra, que ya saldrá de algún escondrijo cuando tenga hambre.

-IMBÉ… MEJOR ME CALLO.

-Eso, mejor.

A eso de las nueve de la mañana, aviso del vecino. "Gafapasta, que tenías a la puerta encogida, amodorrada, atontada, helada y estupidizada una especie de bicha absurda, y que la tengo yo en casa toda acongojada". Me mira, le miro, no hace falta que le diga qué pienso de él ni que le diga ya te lo dije, y tampoco hace falta que el diga nada, así que se limita a toser, a visitar al vecino y a traer a casa a la Tiberio, toda feliz, diciendo "MÑAAAAAAAAAAAA de esta tengo otro capítuloooiauuuuuu". Y yo, que es que me paso de buena, voy y se lo dedico. Más que nada por dejarla en ridículo y que os quede claro a todos que si yo digo que Tiberio es tonta es porque es tonta pero mucho, y no porque le tenga manía. Que también.

martes, 13 de enero de 2015

HOUSTON, HOUSTON, TENEMOS UNA TIBERIO


Cualquier seguidor habitual de mi blog o del de Mami Glenda tiene por dogmas de fe que Tiberio es tonta, pero muy tonta. Tirando a desagradable, vampira calórica y gruñona para terminar de arreglar el cuadro. 

En estos últimos meses, sin embargo, parece que años de tratamientos neuronales, visitas al especialista y mordiscos a escondidas, hemos conseguido que por fin, a sus doce añazos, espabile. A ver, no os pongáis tan contentos, que no ha sido cosa de Santa Bernardette: si hablamos de la gata tonta decir que ha espabilado es decir que ya no se va despeluchando por las esquinas de puro estrés estúpido, con esa manía que tenía de querer estar en un sitio y al mismo tiempo lo más lejos posible del sitio, o cosas muy básicas como que ha descubierto que le gustan el atún y las sardinas. Por lo demás, sigue con los ojos saltones a lo criatura de Tim Burton, mirada perdida en el océano de la estupefacción existencial y un melódico sonido en la boquita que más que sonar como un delicado miau miau (Anabotella para eso es casi tan musical como perversa) suena como un desangelado y estridente MGÑAAAAAAAAAA MGÑAAAAAAAA. Todo muy gutural y cacofónico.

El caso es que casi es peor esta Tiberio prenormalizada que la absurda a la remanguillé. Porque a ver, el Gafapasta tiene solo dos manos, cuarto y mitad de paciencia, y últimamente una rara pasión por entrar en MI cama dando patadas para que nos apartemos los demás, el muy egoísta. Pero es que ahora con La Nueva Tiberio el pobre no da abasto y además el resto de la tribu estamos viendo como se nos raciona la vida.

Pues sí, se nos raciona la vida sin cartilla ni nada. A ver, antes la Tiberio comía solo pelotillas de pienso seco, así que si el Gafapasta decidía repartir un poco de pescadito, unos recortes de jamón de york o unas puntitas de pechuga de pollo, todo muy equitativo (seis kilos de pollo para él, una pizquita para los niños, y todo así), pues la Tiberio se apartaba, hacía mohínes y decía MGÑAAAAAAAAAA y corría a esconderse debajo de una mesa camilla. Ahora toca golosina y la Tiberio dice MGÑAAAAAAAAA y se pone a la cola, así que hemos pasado de dividir los cicateros obsequios del jefe entre tres a dividir entre cuatro. Fatal. Antes, cuando el Gafapasta se ponía mimoso y nos hacía cariñines, la gata tonta decía MGÑAAAAAAAAAA (tiene un gran repertorio expresivo, como veis) y se largaba como alma perseguida por Micifuz a esconderse en un cajón de la cocina o mismamente en el tambor de la lavadora; ahora, si tocan mimos Gelo dice "Ayayayayayayaya mimos mimos ayayayayayayaya", Anabotella no dice nada muy digna pero se sube encima del Gafapasta y ronronea la muy zalamera y yo le rechupeteo toda la cara, pero además viene Tiberio y dice MGÑAAAAAAAAAAA y en vez de esconderse se soba contra la mano del Gafapasta muy pero que muy obscenamente. Y hale, otra más a repartir.

Mami Glenda decía que lo mejor que podíamos hacer con Tiberio era invitarla a profesar en un convento de siervas de María o mejor de cartujas para que dejase de gritar de una maldita vez. Y yo creo que Mami Glenda tenía razón. Claro, que a lo mejor con un buen mamporro en la cabezota vuelve a su ser natural y deja de tocarnos los hocicos al resto. Si quiere abandonar su desperdiciada vida de gilipollas me parece bien, pero mis pizcas de jamón y mis carantoñas que no las toque, que muerdo.

martes, 23 de diciembre de 2014

NUEVAS ESPECIES DE SETTER. EL SETTER MOÑAS.


Los expertos que elaboran la CSU, Clasificación Universal de Setters, serán muy listos y muy titulados, pero no hacen bien su trabajo: se empeñan en decir que la gran y esplendorosa familia de los setters se compone de irlandés rojo, de irlandés blanco y rojo, de inglés (varias tonalidades) y de escocés o gordon. Pero yo que además de perrina linda y pizpireta soy investigadora mal pagada y víctima de los recortes a la ciencia he descubierto ya por lo menos dos, y lo que te rondaré, morena.

Por ejemplo, cuando estuvo en casa el viejuno porreta, ay qué majo el Tío Harley, descubrí que los de la USC (Universal Setter Clasification) no se habían enterado de que existía el Setter Bacalao, dícese del perrín lindo preferiblemente blue belton que en cuanto ve una bahía se arroja sin pensarlo y nada hacia Terranova movido por la estupidez y el instinto. Con el frío que hace en Terranova y lo lejos que está, señor de los espacios infinitos.

Pues eso, que después del Setter Bacalao he continuado con mis investigaciones y he descubierto analizando a Gelo otra subespecie clasificatoria más, el Setter Moñas. Con la foto esa que he puesto en la que el Gafapasta con muy mala leche le sacó con la cara de "jo, me riñen" debería bastar como prueba. También es interesante su afición por las baladas cursis de los 70 y su añoranza de los Pecos y ese día en que me confesó "Al final, nadie ha cantado en el mundo como Bing Crosby".

Pero lo requetedefinitivo es que en vez de ladrar dice "Ayayayayayay". ¿Que el Gafapasta se mete en la cama y le da un culazo para hacerse sitio? "Ayayayayayayay". ¿Que el Gafapasta se levanta por la noche a mear y le pisa la patita ligeramente con sus andares de paquidermo presonámbulo? "Ayayayayayayayayay". ¿Que el Gafapasta coge las correas para ir de paseo? "Qué nervioso me pongo ayayayayayayayayayay". ¿Que le tiro un muerdo por intentar quitarme el hueso de corvejón de buey de Kobe? "Ayayayayayayayayay, tía borde". ¿Que el Gafapasta le riñe por destrozar CDs o mear en el pasillo como si fuera la Fontana di Trevi? Cara de intenso, de profundo dolor de alma, y no dice nada pero piensa "Ayayayayayayayayay". Y es que como diría la Lignelli, una argentina chiflada aficionada al colorín y al bichón maltés, este perro es muy de sufrir.

Otro día os cuento que cuando no gimotea, habla en eco el muy absurdo. Pero ahora con tanta moñería me ha entrado subidón de azúcar y voy a pincharme algo en pata al polígono, que no lo resisto.

viernes, 19 de diciembre de 2014

EXTRAVÍOS DE TIBERIO


Diálogo absurdo del día.

Gafapasta: ¿Has visto a Tiberio?

Perrinalinda : ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?

G: Tú no eres hermana de Tiberio, so ridícula. Y además eres anglicanotea, así que no me cites la Biblia de Jerusalén, que en el Insti estás apuntada a Alternativa a la Religión.

PL: Pues no, no he visto a Tiberio. Borde, que eres un borde.

Es que la Gata Tonta de vez en cuando tiene ausencias. No, ausencias mentales no, que esas le van de serie al bicho, sino ausencias físicoquímicas en cuerpo mortal. Vamos, que nadie sabe dónde pezuñas se puede haber metido. Me decía Mami Glenda que cuando llegaron las mininas a casa, la Anabotella enseguida socializó con el ambiente, se proclamó alcaldesa del pasillo y empezó a arañar a troche y moche, pero que la Tiberio estuvo desaparecida un mes. El Gafapasta hasta estuvo buscando en el barrio por si se había caído por la ventana (ya la suponía mema), pero luego se tranquilizó porque de vez en cuando la comía desaparecía y aparecían las cagarrutas esas que yo me comía de pequeña pensando que eran bombones de gato. Así que pasó a ser la Gata Fantasma. 

Luego ya fue cogiendo confianza, pero nunca dejó de ser especial, muy especial. Tonta del potorro, vamos, que es otra forma de decirlo. Tanta confianza cogió que en los últimos meses, ya medio viejuna pero tan ridícula como siempre, hasta parecía haberse normalizado. Ya os contaré otro día los síntomas de su falsa recuperación. Pero de vez en cuando vuelve a padecer de desapariciones. O sea, que la gata está y de pronto ya no está. Y el Gafapasta se preocupa y mira por si se ha quedado a dormir, pobrecita, en el descansillo de la escalera y está fría fría como el agua de la ría, o si como pasó cuando era peque se ha metido en un cajón y se ha hecho un ovillo con los calcetines de verano y los calzoncillos viejos. O si se ha sentido extraterrestre (en realidad ES extraterrestre) y se ha camuflado como ET entre los peluches.

Gafapasta: Pues tú fuiste la última que la vio, que la tenías tumbada encima.

Perrinalinda: Porque es vampira calórica y tenía yo muy confortable la barriga. Pero luego se fue.

G: Pues no tengo ni idea de dónde puede haber ido.

PL: ¿Y a ti qué más te da? A más herencia tocamos.

G: Ja, ja, ja, me par - to . 

PL. ¿Has probado a echar pienso en el comedero y hacer ruido de bolitas a ritmo de mambo?

G. (no dice nada, pero echa pienso en el comedero y hace ruido con las bolitas a ritmo de zortzico, por llevarme la contraria más que nada)

PL. (no digo nada, pero le señalo con la cabeza a una gata ridícula, de pelo negro carbón y calcetines y careta blanco-deslavado)

G. Ah, vale.

PL. Que me dejes dormir de una vez y no me molestes con tonterías, calvo.

G. Cretina.

PL ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ

domingo, 7 de diciembre de 2014

CATALOGANDO BASURAS


Pues qué queréis que os diga, a mí me parece que a veces el Gafapasta sobreactúa, que acaba de llegar a casa y ya se ha puesto a dar alaridos como si fuera una invasión bárbara el solito.

Y todo porque Gelo y yo hemos leído que Pavisoso, el alcalde ese que tiene Santander tirando a lerdo, va a instalar por toda la ciudad una recogida inteligente de basuras, también conocida como Smartmierda Off, así que a lo mejor deja de molestarnos a las tantas de la madrugada con sus malditos camiones de la basura y su smartestruendo, que me despierta, me aturde, me asusta y me pone requetenerviosa. Que una es perrina linda pero impresionable.

Pues eso, que cuando se fue por ahí a tomar la fresca, le dije yo a Gelo o me dijo Gelo a mí, que ya no me acuerdo, que por qué no colaborábamos con los nuevos tiempos y le clasificábamos la basura al Gafapasta, que majo es majo, pero bardal un rato. Ni cortos ni perezosos nos pusimos manos a la mierda y le vaciamos varias bolsas de basura que tenía por ahí par tirar sin clasificar ni nada. Que no sólo es que no clasifique adecuadamente y separe sólo el papel, el plástico, el vidrio y las pilas, sino que además siempre te encuentras cosas perfectamente comestibles y deliciosas para picar entre horas. Derrochón que es el chico, qué le vamos a hacer.

Buenas intenciones, ya os digo, todas. Pero cálculo de tiempos, ninguno, así que cuando llegó el Gafapasta a casa le pilló a Gelo clasificando unas mondas de patata y a mí entretenida preguntándole a un caparazón de pollo qué contenedor le vendría mejor. Toma alarido y toma sobreactuación, que se puso a llamarnos cochinos mientras agarraba la escoba y se ponía a moverla con muy mala leche, que a cada sacudida le daba en el hocico a Gelete (yo ya estaba desde hacía rato debajo de una cama con el pobre caparazón, asustadísimo el chico oigan).

A ver, que yo intenté razonar con él y calmarle, pero cuando se pone así lo mejor es poner patas en polvorosa. "Gafapasa, hombre, que ha sido con buena intención". Y va él y me dice que la buena intención me la puedo meter por la epanadiplosis. Que como es medio intelectual sabe palabras raras para que no le entienda nadie cuando se pone ordinario, pero eso de la epanadiplosis a mí me sonó fatal y me marché a mi escondrijo toda digna y el Gelo soportaba amagos de escobazo con cara de balada de Dyango, el pobre.